Henri Falcón: ¿una transición tutelada desde el chavismo?

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08/03/2017

Luego de formalizar su candidatura para las elecciones presidenciales del 20 de mayo,  Henri Falcón se posiciona como la única cara visible para enfrentar a una posible reelección de Nicolás Maduro en la presidencia.

Fuente: Andrés Cañizales/ El Estimulo

Si bien es cierto que su candidatura es acusada de legitimar un proceso electoral fraudulento,  puede ser la figura que el chavismo necesita para reciclarse y lograr mantenerse en el poder a pesar de sacrificar la ineficiente figura de Nicolás maduro.  Esta hipótesis posee cierta lógica con tal de garantizar que sea un actor de peso en la política venezolana en los próximos años.

Este escenario plantea cambiar la figura del presidente de la república por un adversario que al menos le permita a la dirigencia del chavismo sobrevivir y no ser perseguida posteriormente. No es un secreto pensar en las intenciones revanchistas de muchos líderes opositores, que vislumbrar castigar o por lo menos investigar hasta las últimas consecuencias los excesos y secretos de los que hoy detienen el poder.

La incursión de Falcón en la arenga por la presidencia causa interés por contar con el apoyo del economista Francisco Rodríguez, quien desde el pasado viernes anuncio  trabajar en el área económica junto al candidato en su campaña. Falcón es el único candidato quien ha militado en la MUD cuyo discurso de reconciliación deja a entrever que de ganar la presidencia no habrán juicios ni enjuiciamientos para los miembros del gobierno nacional.

Esta posibilidad resulta probable, pues a pesar que se cambie la figura del jefe del ejecutivo nacional, varias instituciones de la republica están en control del chavismo: la Asamblea nacional constituyente con poderes supraconstitucionales, un TSJ con una sala constitucional con dictámenes inapelables, CNE, poder ciudadano y fiscalía afines a los lineamientos de la revolución. Que facilitarían el camino para blindar las figuras de gobierno para una partida del poder de forma sistemática y progresiva, pero siempre amparada por la seguridad de un aparato judicial y político que los apoya.

Este escenario no es nuevo y ha ocurrido en otros países latinoamericanos, tal es el caso de Chile, donde Augusto Pinochet se blindo políticamente antes de dejar la presidencia, decreto leyes de amnistía y se mantuvo como comandante en jefe del ejército 8 años luego de dejar la presidencia. A pesar de estar protegido por varios años, fue inevitable que se enfrentara a la justicia, por acusaciones de corrupción y violación de derechos humanos.